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CONCURSO 2002: LA LEYENDA DEL PUIG CAMPANA 1
Enviado por
Anonymous el Jueves, 19 diciembre a las 06:45:09
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CONCURSO DE RELATOS 2002
TITULO: La leyenda del Puig Campana
RESUMEN: ¿Qué pasaría si Mulder y Scully se fuesen a Benidorm? A a a a a Lee
SPOILERS: Nothing de nothing. Excepto algunas alusiones a capítulos vistos por todos, supongo. Es decir, que si eres español y no has visto 8 y 9 temporadas don’t worry ;op
DISCLAIMER: Los personajes que aparecen en este relato no son míos bla bla bla bla bla bla.......cada vez hay que poner esto? ¿en serio?
DEDICTORIA: Vale no lo va a leer porque ni es x-philo ni conoce la existencia de este relato, pero ya que la historia se me ocurrió estando con él y algunas de las notas, no de esta parte sino de las siguientes son autobiográficas, de las siguientes repito pues pa ti Jose Carlos Muacks
LA LEYENDA DEL PUIG CAMPANA I
1ª PARTE. DEL SOTANO A LA PLAYA DE LEVANTE.
Aquí llega un feliz de la vida. Sin problemas de ningún tipo ni complejo alguno.
- Buenos y maravillosos días Scully.
- Y tan maravillosos, son las 11:30. ¿Mulder crees que son horas de aparecer por el trabajo?.
- Bueno es que me he quedado dormido. Ayer trasnoché hasta tarde.
- ¿Y se puede saber desde cuando no trasnochas tu?
- Vale vale. Sé que dormir no es lo mío, pero estuve...trabajando en algo y estaba muy cansado esta mañana.
Conque trabajando ¿eh? ¿Qué tendrá esta vez entre manos? Y se las trae de misteriosillo encima.
- Skinner te espera en su despacho. Hoy toca bronca por separado. Y todo gracias a ti.- mirada penetrantemente matadora -.
- No me des las gracias Scully sabes que enseguida me saltan los colores – juntó sus dos manos delante de su cuerpo, giró levemente la pierna derecha 180º, bajó un poco la cabeza y puso carita de niña buena -.
Me pone neeeegraaaa. Me pone negrísima.
- Venga Scully, no te lo tomes en serio – volvió a la postura normal y sonrió de medio lado -. Era una broma.
- Pues me estoy empezando a hartar de tus bromas. No tienen gracia ¿sabes?.
- Pues espero que hayas traído tus botas de cowboy porque – al ver que la cara de su compañera era todo un poema decidió no seguir por ahí – vale, bromas a parte. He estado hablando con el Skinma...que diga con el Director Adjunto Skinner, le he aguantado el sermón, me he justificado explicándole porque había llegado tarde y nos ha asignado una misión un tanto...peculiar.
- ¿Peculiar? – preguntó poniendo una de sus caras -. ¿Acaso todas nuestras misiones no son peculiares Mulder?
- Esta lo es mas, si cabe.
- Pues espero que no quepa porque como lo haga investigarás tu solo.
- Jo Scully, como eres a veces. Ni si quiera te he dicho de que se trata y ya te estás quejando.
- Venga Mulder desembucha, no tengo todo el día.
- Nos han asignado ir a Benidorm para investigar un suceso paranormal. El avión sale en 4 horas.
- ¿Has dicho Benidorm? ¿España? ¿Comunidad Valenciana? ¿Provincia de Alicante? ¿Benidorm? ¿Mar Mediterráneo? ¿Costa Blanca?. Haberlo dicho antes. – se dirigió al perchero y cogió su chaqueta- Pásame a buscar en dos horas.- y se fue -.
- Scully ¿ni si quiera te interesa saber de que trata el caso? – gritó para que lo oyera antes de coger el ascensor.
Demasiado tarde. Ya se había ido.
HOTEL CIMBEL. BENIDORM.
- Mulder esto es maravilloso. ¿Te has fijado?. Playa. Sol. Estamos en el paraíso.
- ¿Ves? ¡Ay! Mujer de poca fe. Si preguntaras antes de quejarte.
- La próxima vez lo haré, tranquilo.
Le dio un pequeño beso en la mejilla izquierda y se encaminó a recepción.
- Esto promete – dijo el agente para sí mientras seguía a su compañera con una sonrisa en los labios -.
El recepcionista, un joven alto, castaño y de ojos vivos, no pudo evitar fijarse en Scully. Al ver a Mulder, todos los planes que había trazado en su cabeza se desvanecieron por completo. Desde ese momento odio al agente, que pobrecillo, no había hecho nada.
- Buenas tardes. Tenemos unas habitaciones reservadas a nombre de F. Mulder y Dana Scully.
Scully lo miró divertida. Parecía como si tuviera miedo de decirle a aquel chaval su verdadero nombre a causa de que pudiese sonarle ridículo y se burlara de él.
- Sí. Aquí están. ¿Fox? Mulder y Dana Scully. – se la tenía guardada por el mero hecho de existir -.
Mulder miro al chico con cara de estúpido. Cuando volviese a D.C. tenía claro lo primero que haría: capar a Skinner. Había quedado fatal delante de aquel niñato con acné que no sabia todavía ni reconocerse la mano derecha y la mano izquierda. Pero sobre todo había quedado mal delante de Scully. Y se había percatado de su carcajada “interior”. Conocía a Scully y sabía que sus carcajadas siempre eran “interiormente”.
- Manel – gritó el recepcionista mientras otro joven se acercaba -. Conduce a estos señores a su habitación. – le entregó una llave -.
El tal Manel (nombre tipical valenciano), cogió con cada una de sus manos, este si que parecía distinguir cual era cual, las maletas de los agentes.
- Síganme por favor.
Después de subir cinco pisos en el ascensor y recorrer un pequeño trecho de pasillo llegaron a una puerta. El botones dejó las maletas en el suelo y sacó la llave que anteriormente le había dado el del acné. Mientras abría la puerta, una señora, con cara de muy pocos amigos, salió de una habitación que se encontraba al fondo del pasillo y empezó a chillar al pobre chico.
- Botones. Eh. Botones. Haga el favor de venir aquí inmediatamente.
El chico se giró rápidamente hacia sus dos clientes actuales, después de que Mulder le dijese que estaba todo en orden, que ellos entrarían las maletas y de darle una jugosa propina, 3 euros (que en esos momentos no sabía a lo que equivalían por el cambio con el dólar), desapareció por el pasillo.
El agente acabó la tarea del empleado y, muy caballerosamente, dejo entrar a Scully delante de él. Quizá para que fuese ella la primera en llevarse la sorpresa de encontrar solo una cama de matrimonio en la habitación y no dos separadas.
Ésta se giró rápidamente y buscó la mirada de su compañero, quien con un gesto de alzamiento de hombros le indicó que no sabía nada.
- Skinner hizo la reserva.
- Lo solucionaré enseguida.
Descolgó el teléfono y marcó el número de la operadora: el 0.
- ¿Recepción?
- Sí, señorita. Dígame ¿en qué puedo ayudarla?.
- Verá soy Dana Scully de la habitación 42 y tenemos un pequeño problema porque solo hay una cama.
- ¿Solo una cama? Eso es imposible. La habitación 42 es doble. Lo siento mucho. Le enviaré a alguien lo más rápido posible para que solucione el problema.
- Gracias – dijo colgando -.
Dio media vuelta buscando a su compañero.
- Dice que van a enviar a alguien enseguida. Que ha habido un error.
Antes de que éste pudiera responder una mujer, no demasiado mayor, de unos 35 años se asomó por la puerta golpeándola suavemente antes de entrar.
- Perdone. Me han dicho que ha habido una equivocación. En que puedo ayudarles. – se dirigió a los dos amablemente -.
- Verá en esta habitación solo hay una cama y nosotros habíamos pedido una habitación doble.
- Bien ¿y donde está el problema? Esta es una habitación doble.
- Sí, pero con una sola cama.
- Claro una cama doble, una cama de matrimonio.
- Oh. Vaya. Bueno pues...la cuestión es que nosotros queríamos una habitación con dos camas. Seguro que tendrá habitaciones libres ¿verdad?.
- Claro. Por supuesto.
- Entonces si es tan amable ¿nos puede llevar a dos habitaciones individuales?.
- Oh, perdone de nuevo. Le había entendido otra cosa. No nos quedan habitaciones individuales, de una sola cama si es a lo que se refiere.
- Bien, entonces una habitación doble pero con dos camas.
- Lo siento. Estamos en temporada baja, pero hay un congreso de dentistas y está casi todo el hotel ocupado. No puedo hacer nada más.
Scully tenia cara de cabreo monumental y la pobre azafata no sabía que más decir. El silencio era peor por momentos así que Mulder decidió interrumpir.
- No se preocupe señorita. Está todo en orden. Nos acomodaremos.
- Si no desean nada más.
Él negó con la cabeza y la chica se marchó cerrando la puerta tras de sí.
- Estos guiris.
Dentro de la habitación.
- Jolin con estos españoles. Mira que llamarle habitación doble a una de matrimonio.
- Hombre Scully, tampoco es tan raro.
La mirada de ésta hizo que el agente decidiera callar la boca por un tiempo, indeterminado, pero seguramente largo.
Después de acomodarse y decidir que lado de la cama ocuparía cada uno, no fue muy difícil puesto que él no abrió la boca y se limitó a asentir a todo lo que decía su compañera, Mulder entró al baño para darse una ducha. Scully, por su parte, se quedó sentada en la cama leyendo el informe del caso, ya que hasta el momento no había tenido ocasión de hacerlo, o más bien no había querido.
De repente se abrió la puerta del cuarto de baño, Scully no le dio importancia a que Mulder no hubiese tardado ni diez minutos, era ella quien disfrutaba de los baños largos y no él. Cual no sería su sorpresa al ver a su compañero apoyado en al marco de la puerta con un kimono negro con bordados en rojo. Este puso una sonrisa pícara y Scully quedo todavía más anonadada.
- ¿Qué tal me queda? – preguntó mientras daba una vuelta sobre sí mismo despacio, muy despacio -.
Ella se percató de que, bordado en rojo también, llevaba un dragón en la parte de atrás, que iba desde la base de la nuca hasta donde la espalda pierde su nombre. No pudo evitar fijarse en la cola del dragón por unos momentos y bendecir a los chinos, japoneses, al chico del acné, a Manel, al director del hotel y a todo el que hubiese hecho posible que colgado en la puerta de baño hubiese ese albornoz para Mulder y para su deleite.
- Tranquila Scully, también hay uno para ti. De color verde. A juego con tus...
- ¿De color verde? – se levantó rápidamente cogió su neceser y entró al baño -.
- Esto se pone interesante –susurró Mulder mientras se tiraba sobre la cama-
Casi veinte minutos después, el ruido del agua de la ducha al caer cesó. Diez minutos más tarde, la puerta se abrió lentamente, y del cuarto de baño salió una gran nube de humo (todo lo grande que puede ser una nube de humo de vapor en un cuarto de baño, añado ;o) ). Mulder se incorporó un poco apoyando los codos en la cama. No podía creerlo. Ver a Scully con una bata corta, de seda, pegada al cuerpo y a esto añadirle que saliese de una gran nube de humo no era una mala fantasía. Se preguntaba como era posible que no se le hubiese ocurrido antes.
Dejando los pensamientos a un lado, la agente apareció por la puerta.
- Mulder, ¿con qué me iba a juego el kimono?
Ahora si que Mulder no podía creerlo, se la había jugado. Otra vez. Su compañera no apareció como él esperaba con el kimono “verde”, sino que lo hizo con su famosa mascarilla facial que más de un disgusto le había causado.
- Oh, Scully. No tienes sentido del humor.
- Ya. Sentido del humor ¿eh?. Échate para un lado Mulder, este es mi trozo de cama.
- Osea que vamos a compartir cama. –dijo en un tono pícaro -.
- Un solo comentario más y te hará compañía la alfombra. Y ahora déjame dormir.
- ¿Dormir? ¿Scully estás loca? Es sábado ¿recuerdas? Estamos en Benidorm, la capital mundial de la fiesta. Anda. Cambiante y vamos a dar una vueltecita a ver como se lo montan estos españoles.
- Tú si que estás loco Mulder. Ha sido un viaje muy largo. Lo mejor que podemos hacer hoy es descansar.
- Venga Scully. Hay una diferencia horaria perfecta de aquí a Washington para descansar. ¿O no recuerdas las siestas que te has echado en el avión?
- Mulder no vas a convencerme.
Dicho esto, se tapó con la sábana (en Benidorm hace calor incluso en invierno) y se puso a leer el libro que había traído para el viaje.
- Muy bien, como tu quieras. –dio un brinco de la cama y se encaminó hacia el baño con una muda -. Si no vengo a dormir no te preocupes, llámame mañana al celular, quizá pase la noche fuera.........con alguien – añadió desapareciendo por la puerta -.
A Scully no le hizo ninguna gracia el comentario así que decidió acompañarle. No fuera a ser que una lagarta, encima española, le quitase a su agente. Como buenamente pudo con una toallita húmeda se quitó la mascarilla y se puso algo rápido para que su compañero no le pillara a medio vestir. Se maquilló ligeramente, y sin ponerse los zapatos se metió en la cama, volvió a taparse y continuó “leyendo”. Mulder salió del baño no mucho después. Esta vez no iba con su típica camiseta gris y tejanos, sino que llevaba una camisa de manga corta negra, bastante pegada al cuerpo (todo hay que decirlo) y unos pantalones también negros y también pegados (sigo siendo de la opinión de que todo hay que decirlo). Scully no pudo más que realizar un pequeño movimiento de mandíbula, hacia abajo, dejando su boca medianamente entreabierta. Además de todo el atrezo de su compañero había algo raro en el ambiente. Era, eso, el ambiente, pero no sabía distinguirlo bien.
- Bueno Scully. ¡Felices sueños!.
- Sabes Mulder. Lo he pensado mejor. Te acompañaré.
Salió de la cama y se puso los zapatos. El mismo movimiento de mandíbula que ella había realizado antes se volvió a repetir en la cara de él.
- Te ha convencido lo del “alguien” ¿eh?.
Ella le miró con esa manera tan peculiar y pasó por delante de él.
- ¿Nos vamos?.
- Las damas primero.
Al llegar a la puerta y él cederle el paso se dio cuenta.
- Colonia nueva –susurró -.
- ¿Decías algo Scully?
- Nada. Vámonos.
PUB PENÉLOPE. PRIMERA LÍNIA DE PLAYA. 4:48 A.M.
Los dos agentes habían recorrido casi todos los pubs cercanos al hotel. Scully, que no estaba muy acostumbrada al jaleo y a la bebida se sentía un poco, mareada. En esos momentos, mientras ella sostenía su copa, estaba sonando una música un tanto rara. No entendían demasiado bien el español pero aquello era indescifrable ¿o sería el líquido que llevaban entre pecho y espalda?
- Oye, Scully – le gritó al oído- Necesito ir al baño. No te muevas de aquí. Y no se te ocurra beber más. – le quitó la copa de la mano – Enseguida vuelvo. Y nos vamos.
Ella pasó completamente de él y se limitó a imitar al resto de los mortales al son de aquella rara canción que decía:
Aserejé ja de je de jebe tu de jebede se di unoua majavi an de bugi an de buididipí
mientras movía sus manos acompasadamente.
Mulder volvió del baño lo más rápido que pudo. Si a él le habían acosado un par de tíos vestidos de mujer y otro vestido de tío, no quería imaginarse que le harían a una mujer como Scully. Al llegar al sitio donde la había dejado le dio un vuelco el corazón el no verla. Se puso a recorrer toda la sala hasta que la encontró en un rincón, con otra copa en la mano y hablando sola. Eso no estaba tan mal dada la situación, lo mejor era que estaba intentando sacar su pistola, que por cierto no llevaba encima, y mostrar su placa a una chica en bikini, bueno, mejor dicho en top less que colgaba de la pared en un póster en el que decía: “ La noche me confunde” ¿paradójico?
- Ey Scully, ¿no te dije que no bebieses más?
- Hombre Mulder- esto con voz de borrachilla – te voy a presentar a una ciudadana que no quiere responder ante la ley -.
- Anda Scully será mejor que nos vayamos.
Le quitó la copa y la depositó en una mesa. Cogió su muñeca y empezó a arrastrarla hasta la salida del local. A medio camino, ella paró en seco.
- Mulder, Mulder, Mulder – repetía como una niña pequeña -. No me quiero ir.
- Venga Scully mañana tenemos que trabajar.
- ¡Trabajar! ¿Eso qué es?
Después de otro intento de continuar arrastrándola se giró hacia ella para ver como la convencía.
- ¿Mulder?
- Sí.
- Un beso Bayleys. (¿Tengo que explicar lo que pasa aquí? Vale pero que conste que es pura cortesía hacia vosotros).
Le cogió por la nuca y acercó sus cabezas. Antes de besarle, le miró directamente a los ojos, seductoramente ( necesito que tengáis en vuestras cabezas la mirada de Three of a kind de la 6 temporada cuando a Scully le han inyectado algo raro y un tipo, bastante parecido al de Dreamland por cierto, le ofrece un cigarro. ¿ya? Podéis seguir). Después de este intercambio de miradas, Scully se acercó más, y más, hasta que sus labios acorralaron a los de Mulder en un beso apasionado (o sea un beso Bayleys). Mulder no se lo podía creer, pero como su compañera estaba borracha no quiso aprovecharse ni darle mayor importancia. Así que, cuando logró separarse, les costó a ambos, se dirigieron al Hotel.
2ª PARTE. DE UNA BOCHORNOSA NOCHE A LA BRISA DE LA CARRETERA
Scully se despertó con un dolor de cabeza horrible. Ni siquiera sabía donde se encontraba. Después de un rato de meditación, y conseguir abrir los ojos del todo, se percató del asunto. Giró un poco su cuello pero solo encontró un lado vacío de la cama. Pensó que Mulder había ido a correr así que no le dio mayor importancia y se dirigió al baño. Cuando se miró en el espejo, vio que llevaba la misma ropa de ayer y no quiso, más bien no pudo recordar lo que había sucedido. Se metió en la ducha y dejó que el agua le cayese encima.
Justo al tiempo que salía del baño, vestida como habitualmente lo hacía para trabajar, Mulder entraba por la puerta, no vestido como habitualmente lo hacía para trabajar. (Atención la peña como visto a Mulder y como viste mi imaginación......ejem, sigo). Llevaba puesta una camiseta ceñida por la parte del pecho que se iba soltando, no demasiado, mientras caía. Los pantalones eran anchos, raperos y piratas, que dejaban ver unos musculos perfectos en sus piernas. Para el calzado, unas simples deportivas sin cordones y sin calcetines. Lucía maravilloso. No es que el traje le quedara mal, pero a Scully no le importaría verle aparecer así por la oficina de vez en cuando.
- Buenos días Scully. ¿Has descansado bien?.
Esta le contestó tirándole con fuerza la toalla que llevaba en la mano.
- Vale. Tranquila no te pongas así. No fue culpa mía que ayer bebieras más de la cuenta.
- Ya. Claro. Nunca es culpa tuya. Cámbiate para irnos cuanto antes. Cuanto antes lleguemos antes podré ir a la playa a aprovechar el sol.
- Creo que la que debe cambiarse eres tu Scully. Esa no es ropa apropiada para el sitio al que vamos.
- Ah!! ¿Y se puede saber a donde vamos Mulder?
- Dejémoslo en que vamos a ser un par de turistas más.
Scully le miró con una mirada entre desaprobación e ira. Se volvió a meter en el baño y salió con ropa de sport, demasiado ajustada para la mente de su compañero.
Bajaron al restaurante donde les tenían preparado un desayuno perfecto. Café, zumo, tostadas y bollos.
- Guau!! – se le iluminaron los ojos a Mulder – Dieta mediterránea.
- Voy a salir de este país hecha una foca – Scully seguía con su típico buen humor matinal -.
Terminado el completo desayuno, ambos se dirigieron a la salida del hotel donde una flamante moto de marchas les esperaba. Scully no pudo hacer más que levantar su ceja y volver a mirar a Mulder de esa manera tan peculiar en la que solo ella sabía hacerlo.
- ¿Mulder que significa esto? Dime que es una broma.
- Pues lo siento Scully pero no lo es. Moverse por Benidorm en coche es mortal, sobretodo para los que no conocemos las direcciones. Además para el sitio al que vamos este es el mejor método de transporte. ¿O prefieres coger el autobús?.
- Ya pero la cuestión es que todavía no he sido informada del lugar al que vamos.
- Venga Scully no seas tan quejica – le brindó un casco -. Todavía no has parado de quejarte desde que llegamos aquí. Además, después de lo de anoche te refrescará tomar el aire.
Scully resopló. Dándose cuenta de que no podía negarse nunca a las peticiones de Mulder. Al fin y al cabo, esta no era tan descabellada como otras. Con aire de resignación exterior, porque interiormente estaba encantada de compartir moto con Mulder, subió al vehículo. No era tan incómodo y bueno, no podía quejarse la compañía era la mejor. Se puso el casco al igual que su acompañante y le hizo una señal con la cabeza, cuando él le preguntó con la suya si estaba lista, indicandole que podía arrancar. El primer cambio de marcha fue el más brusco de todos y la pasajera del asiento trasero hizo un movimiento involuntario hacia atrás. A Mulder se le escapó una pequeña sonrisa. Llegaron a un semáforo en rojo.
- Scully.
- ¿Si?
- Deberías cogerte de mí. Cuando lleguemos a la carretera lo pasarás mal.
Ella hizo caso omiso. Pero su compañero no cesó en el intento.
- Scully te lo digo en serio.
Pero ella erre que erre. Hasta que por fin el semáforo se puso en verde de nuevo y el acelerón fue tal que esta vez, en lugar de empujar a Scully hacia atrás lo hizo hacia delante. Ella no tuvo más remedio que agarrarse, y para no quedar mal, como siempre, se quedó en esa posición el resto del trayecto.
El conductor de la motocicleta iba siguiendo en las indicaciones para llegar a su destino, rezando al mismísimo Dios para que ningún semáforo interrumpiera su paso y así ella no tuviese que moverse de la postura en la que se encontraba. Llegaron a carretera abierta. No hablaban para nada, como lo hacían cuando viajaban en coche. Él conducía y ella se limitaba a pasar sus brazos por el torso de él.
PENSAMIENTOS DE SCULLY EN CARRETERA ABIERTA (Me hacía ilusión poner lo de la carretera)
Vale. Después de todo, esto no está tan mal. Mulder, yo agarrada a él en un mínimo espacio de distancia y la maravillosa brisa de la carretera. Al principio iba un poco asustada porque nunca había subido en una moto de estas pero con Mulder no me importa. Confío en él.
PENSAMIENTOS DE MULDER EN CARRETERA ABIERTA (Me sigue haciendo ilusión)
Esto está saliendo según lo previsto. Es todo perfecto. El mar a un lado, la montaña delante y la brisa de la primavera. Aunque después de lo de anoche, no sé si esto es tener un poco de cara dura. Quizá no debí obligarla a subir, al principio estaba temblando, pero parece que ahora va bien. Pero creo que conmigo no le importa. Confía en mí.
Después de poco más de quince minutos llegaron a su destino, donde realmente empezaba todo y debían empezar a investigar su caso. Habían llegado a Terra Mítica.
CONTINUARÁ.......................
NOTA: Muchas notas tengo. Para empezar, el Puig Campana es una sierra situada justo enfrente de Benidorm la cual posee una preciosa leyenda que conoceréis en partes posteriores si es que os interesa. Segundo. Terra Mítica, para quien no lo sepa es un parque de atracciones situado en la Serra Gelada (Sierra Helada) que es donde se encuentra el Puig Campana. Tercero. Algún comentario no estaría mal ¿no? Hasta el siguiente capítulo....
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